DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO
Y nada más oportuno que esta fecha para retomar la página de Hebe después de una ausencia prolongada.
Es hoy un día por demás significativo ya que la Literatura Infantil estuvo muchos años relegada sin que se le diera la trascendencia que por suerte ha alcanzado en nuestros días. Baste recordar que en nuestro país la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) incorpora a la Literatura Infantil como género literario el 24 de noviembre de 1971, en su Acta N* 1096. Recién aparecen jurados y Faja de Honor para la Literatura Infantil en 1973 y por Acta del 8 defebrero de 1978 se crea el Departamento de Literatura Infantil que presidió José Murillo, nada menos que el autor de Mi amigo el Pespir.
Extensa sería la lista para recordar a los excelentes escritores argentinos que han regalado a los chicos la maravilla de su genio por eso evocaremos a los Creadores de la Literatura Infantil Juvenil, los famosos hermanos Grimm nuestros padres en las Letras.
EL PODER DE LOS CUENTOS
Había una vez... y la magia empieza.
Había una vez, hace muchos años, en una ciudad de Alemania llamada Manau an Main vivían los Grimm una familia numerosa, padres y seis hijos, felices hasta el momento en que la desgracia dejó huérfanos a los muy jóvenes hermanos quienes debieron afrontar las contingencias de la vida con inteligencia y valor, inteligencia les sobraba y acrecentaron el valor.
Jacobo Grimm, el mayor, nació el 4 de enero de 1785, estudió Derecho y Filología y se apasionó por la Literatura de la Edad Media.
Guillermo nació el 24 de enero de 1786, comenzó sus estudios de Derecho pero una grave enfermedad lo obligó a interrumpirlos.
Ambos eran excelentes filólogos y escribieron libros de gramática e historia del idioma alemán, además de un diccionario de treinta y dos tomos.
La afinidad que unía a los dos hermanos, aparte del afecto, fue el interés común por los estudios de filología, ello los llevó a trabajar en estrecha colaboración en la recopilación de cuentos y leyendas que iniciaron en 1803 y que publicaron en dos tomos con el nombre de Cuentos para la Infancia y el Hogar, el primero en 1812 y el segundo en 1815.
Guillermo, de espíritu sensible y poético los copiaba y Jacobo les daba forma literaria.
Tradujeron al alemán antiguas baladas danesas, sagas irlandesas, romances españoles y runa nórdicas.
Así aparecieron Caperucita Roja, Blancanieves y los siete enanitos, El sastrecillo valiente, La Bella durmiente y tantísimos otros que han hecho el deleite de los chicos en el mundo y que más de doscientos años después se siguen leyendo y disfrutando en el teatro, el cine o la televisión.
El valor de su trabajo radicó en el enorme esfuerzo que significó rescatar del olvido una maravillosa tradición de leyendas y cuentos que, no hay duda, se hubieran perdido sin remedio. En 1825 crearon la Pequeña Edición con cincuenta relatos ilustrados por otro Grimm, Luwing que había alcanzado fama como grabador.
En cuanto a los otros hermanos, Ferdinand fue un buen poeta si bien no alcanzó la gloria, Carlos fue profesor de idiomas y Lotte, la única mujer, estudió, se casó y tuvo una buena vida.
Esta es, a grandes rasgos una semblanza de los hermanos Grimm que inundaron de sueños, miedos y sonrisas a los chicos del mundo, que no es poco decir.-
Hebe
No hay comentarios:
Publicar un comentario