miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cuando la Tierra era distinta


      Hola amigos, aquí estoy con un viejo conocido, muy tranquilo y sosegado a pesar de su aspecto, ocurre que es un poco anciano, lo muestro porque es pariente lejano de nuestro Argentinosaurus, el animal terrestre más grande del mundo que hace cien millones de años vivió en las provincias de Neuquén y Chubut.
El extraordinario trabajo de nuestros paleontólogos, reconocido a nivel mundial, ha aportado a la ciencia teorías y hechos comprobados demostrando los orígenes de los continentes y los océanos como el paso de
titanosaurios y dinosaurios, por ejemplo, de un continente a otro.
F.Ameghino, Francisco J.Muñiz son nombres históricos conocidos, a ellos debemos agregar el de Osvaldo Reig y el de José L. Bonaparte, para citar a dos paleontólogos argentinos de brillante trayectoria en su especialidad, orgullo para nuestro país, a pesar de la poca difusión que estos trabajos de innegable valor para el mundo científico tienen a nivel masivo. 
En 1953 equipos dirigidos por Reig, Bonaparte y el norteamericano Alfred Romer, investigaron en Ischigualasto, el Valle de La luna, el triásico, época durante la cual se originaron los dinosaurios. En 1986 Bonaparte afirmó que los dinosaurios del hemisferio sur eran diferentes de los que aparecían en el norte. Tema apasionante por cierto.
Recordemos que la nutrida colección de fósiles que había obtenido el doctor Muñiz a comienzos del siglo XIX, quien tenía una estrecha comunicación con Charles Darwin, fue "donada" por Rosas a Francia donde permanece hasta hoy.-
 
 
  

       

lunes, 5 de noviembre de 2012

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                      Hoy tengo que lamentar la pérdida de una escritora y gran amiga, Charito Alice que ayer partió para encontrarse con Christian Andersen en el mundo de los cuentos y los sueños.
El mejor homenaje que puedo rendirle es regalándoles este cuento que
habla de su sensibilidad y capacidad creatividad.

                                             Los gatos celestes

              _Es así, Pancho. Cuando un gato desaparece de la casa de sus dueños, no hay duda: es porque se ha  puesto celeste.
Y de nada sirve que lo busquen ofreciéndole un lomito a medio asar o crema de leche fresca.
No volverá ni por una lata de sardinas recién abierta.
_¿Y por qué?
_Porque al ponerse celestes los gatos dejan de sentir hambre y sueño y     
  frío.
_Pero... ¿y adónde van, abuelo?
_A ningún lugar en especial. Andan como siempre, por todos lados.
_¿Y cómo yo no los veo?
_Es que son transparentes, como el aire limpio o el agua clara.
_¿Y caminan?
_¡Claro que caminan! Por los techos, por los jardines, por las terrazas... 
  y por el aire.
_¿Por el aire? ¡Eso sí que no me lo creo!
_¡Sí señor!.. Los gatos celestes pueden hacer cosas que los gatos comunes
no pueden.
_¿Y qué más, qué más?
_Bueno... Pueden guiar a los gatos con hambre hasta los lugares donde hay
  comida...
_¿Si?
_O indicarles dónde pasar una noche de tormenta sin mojarse.
Pancho se acercó más a su abuelo y reclinó la cabeza sobre su cuerpo.
Al poco rato dormía serenamente.
Entonces el abuelo lo sujetó con cuidado por la piel de la nuca y caminó muy despacio varias cuadras.
En el umbral de una linda casa había un cajoncito con trapos de lana y una
nota que decía

                        "Señores reyes: Queremos de regalo un gatito
                                      de cualquier color. Gracias".

El viejo abuelo puso adentro a Pancho.
Después se alejó tranquilo, mientras se iba poniendo celeste.

                                                              Rosario Alice (Charito)

martes, 23 de octubre de 2012


Ya que el tema Fragata está tan en boga voy a contarte una historia por demás singular y que he titulado: 

                             UN JAPONÉS ENLA FRAGATA SARMIENTO

 

En el año de 1883 la familia Shinya vivía en la isla de Kiushiu, Japón y recibió uno de los regalos más preciados que se pueda esperar, la llegada de un bebé.
Yoshio fue el nombre elegido para el heredero.
Desde pequeño el niño demostró gran inteligencia, espíritu aventurero e imaginación creativa virtudes a las que el tiempo uniría una férrea voluntad.
Tuvo una esmerada educación y en plena adolescencia, cumplidos los dieciséis años, sus objetivos eran muy claros aunque no siempre concordaran con los de su progenitor.     Comenzaron así frecuentes diferencias de opiniones y cierto día enhebrados en una difícil discusión Yoshio, ante la imposibilidad de conciliar argumentos, pegó el portazo decidido a huir del hogar y de la ciudad. Por algo descendía de samurais.
Lió sus petates y resolvió ir a Nagasaki puerto importante de la isla que muchos años después tendría una dolorosa historia.
Deambulaba curioso por la zona portuaria cuando llamó su atención una fragata desconocida  le informaron que pertenecía a un país lejano de cuya marina era el Buque  Escuela y que había arribado a Japón cumpliendo su viaje de bautismo alrededor del mundo en ese año de 1899.
El tema lo sedujo, la fragata era su oportunidad para ser independiente y aventurero. Pero...
Cómo embarcar…ese era el quid, debía encontrar la manera porque la nave partiría en unos días y él ya soñaba con el país de extraño nombre, Argentina…
Indagando por aquí y por allá se enteró de que Onofre Betbeder era el nombre del capitán y se ingenió para lograr una entrevista con él.
Inglés básico mediante, pudo convencerlo de que le permitiera embarcarse en la Fragata Presidente Sarmiento.
Desconocemos cuáles habrán sido los argumentos esgrimidos por el joven nipón pero lo cierto es que, como ayudante del cocinero, desembarcó eufórico en la colonial Buenos Aires el 30 de setiembre de 1900.  
Julio A.Roca ejercía su segunda presidencia, Buenos Aires censaba 821.293 habitantes y Yoshio Shinya era el Primer Japonés Inmigrante oficial que llegaba a estas costas.
De ahí en más comenzaría su aventura.
Su primer objetivo era estudiar castellano que ya chapurreaba en el barco con los marineros, de seguro sorprendidos por la decidida actitud del joven oriental.
Tenía diecisiete años y sabía que sólo capacitándose lograría abrirse camino, para ello apelará a la voluntad estrenua que ha demostrado y a los conocimientos bien arraigados recibidos en su patria.
Trabajaba en distintas ocupaciones pero no dejaba de escribir, enviando información a diarios japoneses y argentinos afianzando se contacto con el periodismo.
En 1905 se celebró por primera vez un banquete oficial con motivo del cumpleaños del Emperador del Japón, si bien la inmigración japonesa era escasa iban llegando pequeños contingentes, algunos dedicados a la floricultura y a la agricultura y otros sorprendían a la ciudad con el oficio de tintorero. Yoshio no desaprovechaba las oportunidades.
Ya tiene veinticinco años, una posición sólida y conoce a una bella joven, Laura Hudson Delhom, con quien se casa y que le da una hija, Violeta.
Pero la felicidad se quiebra cuando muere Laura dejando una huérfana de cinco años y una familia transida.
Violeta queda al cuidado de su padre y de su abuela materna, Mary Ellen Hudson de Delhom la hermana menor de Guillermo Enrique Hudson. *
La niña recibió de su padre una sólida educación de orientación humanista y de su abuela constantes relatos y anécdotas familiares mientras compartía las cartas que el tío abuelo Guillermo enviaba desde Londres.
Eso contribuyó para que con el tiempo ella fuera una apasionada animadora en la difusión de la obra de Hudson.
Violeta se convirtió en la primera Maestra Normal nissei de la Argentina y luego de recibirse de Profesora en Letras en la primera universitaria nissei en el país.
Nissei es el hijo de un japo nés nacido en América.
Cuando se inauguró en 1967 el Museo y Parque Evocativo Guillermo E. Hudson fue su primera Directora cargo que ejerció hasta 1991 año en que se jubiló tras veinticuatro de una espléndida tarea que hizo del predio un verdadero Parque Ecológico Cultural.
En 1998 fue declarada Ciudadana Ilustre de Florencio Varela en mérito a su elevada obra de cultura.
Violeta Shinya falleció en Buenos Aires el 3 de agosto de 2003 a los noventa y tres años.
Tradujo varias obras de Hudson: El Ombú (1977); Un naturalista en el Plata  (1980);       La edad de cristal (1981); Días de ocio en la Patagonia y Páginas luminosas (1986) con ello contribuyó en gran medida a que los argentinos conocieran la calidad literaria de este compatriota radicado en Londres que jamás olvidó a su tierra bien amada.
La Literatura Juvenil le debe pues mucho a aquella alocada aventura que comenzó allá lejos y hace tiempo.
Fervoroso admirador del país que lo acogió con generosidad, decía Shinya en 1927:
La Nación Argentina está hoy considerada como la nación más adelantada de los países sudamericanos; su capital, con dos millones de habitantes, está ubicada en el sexto lugar entre las ciudades más importantes del mundo.”
Yoshio Shinya fue toda su vida un entusiasta propulsor de la amistad nipona argentina y junto con el almirante Manuel Domec García fundó en 1933 el Instituto Cultural Argentino Japonés y fue su presidente durante varios años.
Si bien ciento doce años son pocos en la vida de un país es mucho en la proyección que la cultura japonesa ha vertido en estas tierras nuevas, una de cuyas expresiones más bellas es el Jardín Japonés en Palermo, inaugurado en 1919.

El Arte de las Flores es también una manera de describir la belleza.

*Guillermo Enrique Hudson, autor del bello libro  Allá lejos y hace tiempo.-                                                                                                                   

 

 

    

domingo, 21 de octubre de 2012

Vaya este homenaje de un gran poeta para un día tan especial

VIEJA COSTUMBRE

Era costumbre tuya, de noche, cuando todos
estábamos en cama,
venir muy suavemente
a arreglarnos las colchas y las sábanas
para que así tuviéramos
bien abrigadas las espaldas,
luego en puntas de pie te ibas ya más tranquila
a descansar...¡si hay madres que descansan!

Ahora, cuántas noches,
de esas insomnes noches desoladas,
tengo la sensación de que te acercas
como en aquellas noches de mi infancia
a arropar con tus manos bondadosas
mis espaldas.
Después veo tu sombra, tu suave y leve sombra
perderse como un Ángel Custodio por la casa.

                                                        Alfredo R. Bufano                                   
Hola, soy Hebe Zemborain, te cuento que soy escritora y me dedico a Literatura Infantil-Juvenil, es decir que escribo para chicos y jóvenes, tarea grata y enriquecedora.
Inicio esta página con el propósito de desarrollar temas literarios o no, intercambiar ideas y descubrir pensamientos y hechos que valoricen y afiancen la libertad de pensar y opinar con solvencia y calidad, nada fácil pero sí posible.
Y como los hechos se demuestran andando dejo este cuento que figura en mi libro "Entre sustos y sonrisas".
MILAGRO EN GUACHALAITE
Al pie de las sierras de Cochinoca en la precordillera jujeña, viven Chango y la abuela, con sus cabras, ovejas y algunas llamas.
Desde hace dos años están solos, acompañándose uno a otro después de que el vendaval sorprendiera al abuelo y a los padres del chico cuando regresaban de una Feria Artesanal en Quichagua.
El Guairazul, huracanado como siempre, provocó un alud que los sepultó.
Nunca pudieron encontrarlos.
Chango no logra acostumbrarse a la ausencia, piensa que no han muerto que de seguro, para resguardarse tomaron por Huaytiquina, donde el sol se oculta sin ruido y se perdieron.
Necesita creerlo, por eso, cada mañana, cuando el disco de fuego comienza a enviar sus señales cambiando los colores de los cerros, espera verlos aparecer entre las muñas con su paso tranquilo y las alforjas llenas.
Una vez se lo dijo a la abuela pero ella lo miró con tanta tristeza que no volvió a tocar el tema.
El atardecer sereno y dorado lo inspira para sacar de su anata esas melodías tan dulces que, está convencido, son las que ayudan a los animales a digerir mejor los pastos.
Un sordo tronar le hace levantar la cabeza, muy alto el pájaro de metal cumple su rutina.
Es la horita de volver –decide- e interrumpe el concierto de la flauta indígena.
Un silbido pone en alerta a Tilka, su perra pastora, que empuja a la manada hacia el camino de regreso.
Divisó el rancho enmarcado por el sol y el aire le acarició la nariz con un olorcito tentador. Seguro que la abuela hizo pasteles con dulce e'tuna - pensó saboreándose.
Dejó los animales en el corral y seguido por Tilka entró en el rancho.
Se sorprendió al ver a la abuela recostada.
_¿Pasa algo, abuela? -preguntó alarmado.
_Pasa que su abuela está vieja y tiene los huesos cansados Chango. ¿Todo anduvo bien?
_Sí, solo que la Chita se iba derechito derechito pa'l lado del Guachalaite, suerte que la Tilka la trajo.
_Tenga cuidado m'hijo, ya sabe que por esos lados ni usté ni nadie debe pasar, es en Guachalaite, según dicen, donde nacen las brujas pues, y como no les gusta ver a los cristianos en sus tierras son capaces de transformarlo en aña.
_El abuelo ¿habrá pasado alguna vez por el Guachalaite? –se animó a preguntar.
_Usté sabe que de esos temas no hablo – contestó la anciana adivinando hacia dónde conducía la pregunta.
Al Chango lo atravesó un escalofrío pero el hambre de sus diez años desvió la atención hacia la mesa.
De improviso, ella dijo
_Chango, me parece que usté va a tener que pensar en mejorar su vida.
_¿Mejorar?.. ¿Por qué, si así estamos bien?
_Porque yo no he de durar como la Pachamama y a usté le falta muchísimo trecho todavía.
_Y bueno pues, cuando crezca pensaré.
La mujer permaneció silenciosa y no se habló más.
Esa noche el chico durmió intranquilo, las palabras de la anciana lo habían preocupado, nunca hablaba del pasado ni del futuro.
Cuando el sol comenzó a pintar los cerros no pudo más y lo despertó:
_Chango, hijo, tengo que ir a Quichagua, a la salita...
Saltó del catre.
_¿Está enferma abuela? Ya me parecía que no andaba bien. Quédese tranquila que ya preparo el carro, no se mueva.
Corrió en busca de los burros y los ató al carro. Con gran esfuerzo ayudó a subir a la mujer y ella recostó como pudo su doliente humanidad.
Tilka se ubicó junto al chico e iniciaron el camino hacia Quichagua en busca de ayuda.
El sol estaba a pleno y calentaba las piedras, la anciana pedía agua con frecuencia.
La precaución de los animales hacía lenta la marcha.
Se detuvo en un chorrillo para refrescarse y dejar que los burros bebieran.
La mujer preguntó, mientras recibía el alivio del agua fresca:
_Dígame Chango, ¿falta mucho?
_No, abuela, estamos por llegar a los Cruces.
Azuzó a los burros que se esforzaban por aligerar el paso, momentos después entraban en el desfiladero. Los cascos resonaban con un seco toc-toc que Chango confundía con los latidos de su corazón. Sintió las lágrimas en la boca. Tuvo mucho miedo.
Cien metros adelante tendría que optar: cruzar por Guachalaite para acortar camino o seguir el más largo y evitar el territorio de las brujas.
¿Qué hacemos Tilka? – murmuró.
Un nuevo quejido de la abuela lo decidió: A la derecha burros, a la derecha. ¡Vamos… Vamos! Que las brujas los transformen en guayatas porque tenemos que llegar.
Y sin darse cuenta comenzó a gritar con todas sus fuerzas:
Tenemos que llegar, tenemos que llegar, más rápido, más rápido que nos alcanzan las brujas. Y como poseído sacudía las riendas sobre los lomos grisáceos.
Chango sintió que su ropa se inflaba, que el aire inundaba todos sus sentidos y que su cuerpo era una pluma flotando en el espacio.
Cerró los ojos. Lo invadió una sensación de plenitud y un prolongado sonido, una  O.... interminable le llegó desde las entrañas del cerro.
Después, el silencio profundo.
Oyó que alguien le decía: Todo está bien muchacho, todo esta bien, has llegado a Quichagua, pues.
Sintió un gran alivio, vio al médico junto a la abuela y murmuró:
Yo sabía, yo sabía que venceríamos a las brujas Tilka, lo sabía... lo sabía...

            muñas: arbustos pequeños
            aña: zorrino
            guayatas: gansos salvajes