Ya que el tema Fragata está tan en boga voy a contarte una
historia por demás singular y que he titulado:
UN JAPONÉS ENLA FRAGATA SARMIENTO
En el año de 1883 la familia
Shinya vivía en la isla de Kiushiu, Japón y recibió uno de los regalos más
preciados que se pueda esperar, la llegada de un bebé.
Yoshio fue el nombre elegido para
el heredero.
Desde pequeño el niño demostró
gran inteligencia, espíritu aventurero e imaginación creativa virtudes a las
que el tiempo uniría una férrea voluntad.
Tuvo una esmerada educación y en
plena adolescencia, cumplidos los dieciséis años, sus objetivos eran muy claros
aunque no siempre concordaran con los de su progenitor.
Comenzaron así frecuentes diferencias de
opiniones y cierto día enhebrados en una difícil discusión Yoshio, ante la
imposibilidad de conciliar argumentos, pegó el portazo decidido a huir del
hogar y de la ciudad. Por algo descendía de samurais.
Lió sus petates y resolvió ir a
Nagasaki puerto importante de la isla que muchos años después tendría una
dolorosa historia.
Deambulaba curioso por la zona portuaria
cuando llamó su atención una fragata desconocida
le informaron que pertenecía a un país lejano
de cuya marina era el Buque
Escuela y
que había arribado a Japón cumpliendo su viaje de bautismo alrededor del mundo
en ese año de 1899.
El tema lo sedujo, la fragata era
su oportunidad para ser independiente y aventurero. Pero...
Cómo embarcar…ese era el quid,
debía encontrar la manera porque la nave partiría en unos días y él ya soñaba
con el país de extraño nombre, Argentina…
Indagando por aquí y por allá se
enteró de que Onofre Betbeder era el nombre del capitán y se ingenió para lograr
una entrevista con él.
Inglés básico mediante, pudo convencerlo
de que le permitiera embarcarse en la Fragata Presidente Sarmiento.
Desconocemos cuáles habrán sido
los argumentos esgrimidos por el joven nipón pero lo cierto es que, como
ayudante del cocinero, desembarcó eufórico en la colonial Buenos Aires el 30 de
setiembre de 1900.
Julio A.Roca ejercía su segunda
presidencia, Buenos Aires censaba 821.293 habitantes y Yoshio Shinya era el
Primer Japonés Inmigrante oficial que llegaba a estas costas.
De ahí en más comenzaría su
aventura.
Su primer objetivo era estudiar
castellano que ya chapurreaba en el barco con los marineros, de seguro
sorprendidos por la decidida actitud del joven oriental.
Tenía diecisiete años y sabía que
sólo capacitándose lograría abrirse camino, para ello apelará a la voluntad
estrenua que ha demostrado y a los conocimientos bien arraigados recibidos en
su patria.
Trabajaba en distintas
ocupaciones pero no dejaba de escribir, enviando información a diarios japoneses
y argentinos afianzando se contacto con el periodismo.
En 1905 se celebró por primera
vez un banquete oficial con motivo del cumpleaños del Emperador del Japón, si
bien la inmigración japonesa era escasa iban llegando pequeños contingentes,
algunos dedicados a la floricultura y a la agricultura y otros sorprendían a la
ciudad con el oficio de tintorero. Yoshio no desaprovechaba las oportunidades.
Ya tiene veinticinco años, una
posición sólida y conoce a una bella joven, Laura Hudson Delhom, con quien se
casa y que le da una hija, Violeta.
Pero la felicidad se quiebra
cuando muere Laura dejando una huérfana de cinco años y una familia transida.
Violeta queda al cuidado de su padre y de su abuela materna,
Mary Ellen Hudson de Delhom la hermana menor de Guillermo Enrique Hudson. *
La niña recibió de su padre una sólida educación de orientación
humanista y de su abuela constantes relatos y anécdotas familiares mientras
compartía las cartas que el tío abuelo Guillermo enviaba desde Londres.
Eso contribuyó para que con
el tiempo ella fuera una apasionada animadora en la difusión de la obra de
Hudson.
Violeta se convirtió en la primera Maestra Normal nissei de
la Argentina y luego de recibirse de Profesora en Letras en la primera
universitaria nissei en el país.
Nissei es el hijo de un japo nés nacido en América.
Cuando se inauguró en 1967 el Museo y Parque Evocativo
Guillermo E. Hudson fue su primera Directora cargo que ejerció hasta 1991 año
en que se jubiló tras veinticuatro de una espléndida tarea que hizo del predio
un verdadero Parque Ecológico Cultural.
En 1998 fue declarada Ciudadana Ilustre de Florencio Varela
en mérito a su elevada obra de cultura.
Violeta Shinya falleció en Buenos Aires el 3 de agosto de
2003 a los noventa y tres años.
Tradujo varias obras de Hudson: El Ombú (1977); Un
naturalista en el Plata
(1980);
La edad de cristal (1981); Días de ocio
en la Patagonia y Páginas luminosas (1986) con ello contribuyó en gran medida a
que los argentinos conocieran la calidad literaria de este compatriota radicado
en Londres que jamás olvidó a su tierra bien amada.
La Literatura Juvenil le debe pues mucho a aquella alocada
aventura que comenzó allá lejos y hace tiempo.
Fervoroso admirador del país que lo acogió con generosidad,
decía Shinya en 1927:
“
La Nación Argentina
está hoy considerada como la nación más adelantada de los países sudamericanos;
su capital, con dos millones de habitantes, está ubicada en el sexto lugar
entre las ciudades más importantes del mundo.”
Yoshio Shinya fue toda su vida un entusiasta propulsor de la
amistad nipona argentina y junto con el almirante Manuel Domec García fundó en
1933 el Instituto Cultural Argentino Japonés y fue su presidente durante varios años.
Si bien ciento doce años son pocos en la vida de un país es
mucho en la proyección que la cultura japonesa ha vertido en estas tierras
nuevas, una de cuyas expresiones más bellas es el Jardín Japonés en Palermo, inaugurado en 1919.
El Arte de las Flores es también una manera de describir la
belleza.
*Guillermo Enrique Hudson, autor del bello libro Allá
lejos y hace tiempo.-