RECORDANDO A UN GRANDE
Hoy, 29 de julio, se cumplen catorce años de un hecho doloroso que enlutó al país, la muerte de uno de los hombres más brillantes que ha dado nuestra ciencia, la del doctor René Favaloro creador de la técnica del bypass. Nació en La Plata el 14 dejulio de 1923, su padre era carpintero y se dice que practicando con él adquirió su extraordinaria habilidad manual, lo cierto es que estaba predestinado para que sus manos salvaran vidas.
Movido por la vocación siguió medicina y es en su ciudad natal donde se recibe de médico. Comenzó el ejercicio de su carrera como médico rural en Jacinto Aráuz provincia de La Pampa donde vivió doce años de experiencia y conocimientos. Pero su deseo era perfeccionarse en Cardiología y decide viajar a los Estados Unidos, allí permanece diez años que dedicó a la investigación y a la práctica de modernas técnicas quirúrgicas.
Así llegaría su gran y trascendental aporte a la cirugía cardiovascular: la técnica del bypass. La primera operación la hizo con una técnica personal distinta de las que se utilizaban en ese momento que revolucionó por completo las técnicas de revascularización y sorprendió a los ambientes médicos de Estados Unidos y de Europa.
Desde ese momento son innumerables las ofertas de prestigiosas clínicas internacionales que quieren contar con su valioso aporte pero Favaloro decide regresar al país en 1971 y fija su centro de operaciones en el Sanatorio Guemes.
Tenía además el objetivo de crear una escuela de su especialidad con los médicos que estaban en la cima de la técnica profesional de su tiempo.
Luego crea la Fundación Favaloro. Su nombre es conocido y reconocido en el mundo y son numerosas las distinciones que lo avalan. Recibe el Premio John Scott otorgado por la ciudad de Filadelfia (1979). En la Universidad de Tel Aviv, Israel, se crea la Cátedra de Cirugía Cardiovascular René Favaloro (1980).
Publica varios e interesantes libros. Funda la Universidad Favaloro.
Acosado por las dificultades financieras de la Fundación y pese a sus reiterados pedidos a las autoridades no logra obtener los medios para superar la situación y descorazonado y cansado de tanta ingratitud y desinterés se quita la vida en su domicilio el 29 de julio de 2000. El país entero lo lloró.
Quienes debieron ayudarlo solo dieron excusas, nadie de la presidencia de Fernando de la Rúa pudo justificar un desinterés tan repudiable.
Nos queda el recuerdo de su maravillosa personalidad y su obra que sigue marchando gracias al empeño de sus discípulos.
