Vaya este homenaje de un gran poeta para un día tan especial
VIEJA COSTUMBRE
Era costumbre tuya, de noche, cuando todos
estábamos en cama,
venir muy suavemente
a arreglarnos las colchas y las sábanas
para que así tuviéramos
bien abrigadas las espaldas,
luego en puntas de pie te ibas ya más tranquila
a descansar...¡si hay madres que descansan!
Ahora, cuántas noches,
de esas insomnes noches desoladas,
tengo la sensación de que te acercas
como en aquellas noches de mi infancia
a arropar con tus manos bondadosas
mis espaldas.
Después veo tu sombra, tu suave y leve sombra
perderse como un Ángel Custodio por la casa.
Alfredo R. Bufano
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